jueves, 27 de octubre de 2011

No es cuestión de recortar sino de aprender a coser

Aitziber Larrea Miembro de Sortzen-Ikasbatuaz hace una comprativa con lo que está pasando con los recortes con una familia y su armario. La publicación de donde lo he cogido, el Gara.

Imaginemos por un momento que los recursos de los que dispone la sociedad navarra fueran un armario lleno de ropa de diferentes tallas, formas, colores y texturas. Supongamos también que existe una gran familia a la que tenemos que vestir con todas esas prendas. Es lógico pensar que buscaríamos entre las ropas disponibles la que mejor se adecuara a la talla de cada uno de los miembros, y si en la búsqueda encontráramos alguna prenda que quedase demasiado grande o demasiado pequeña la volveríamos a dejar en el armario para asignársela a otra persona que le encajara correctamente.

Pues bien, en esta familia hay una niña llamada «Educación Pública». Un día, a esta pequeña, le pusimos un vestido y una chaqueta que, a pesar de que se le podían hacer algunos arreglos, le sentaba bastante bien. Esta niña fue creciendo y creciendo hasta que llegó el momento de cambiarle de ropa. Teníamos muy claro que había otros miembros de la familia que llevaban ropas demasiado grandes para ellas y que teníamos que volver a revisar el armario y asignarle a cada una su prenda correspondiente.

En ese momento llegaron dos sastrecillos tijera en mano. Se llamaban UPN y PSN. Los dos solos decidieron cómo vestir a esta familia y sin contar con nadie más se pusieron manos a la obra, mejor dicho, manos a la tijera. Se habían vuelto locos. En vez de analizar el tamaño de cada una de las personas de la familia y así repartir la ropa con un criterio justo, lógico y racional, comenzaron a hacer cosas impensables. «Tren de Alta Velocidad» (que así se llamaba un primo) era pequeñito, pero a pesar de ello le pusieron uno de los vestidos más grandes y más chulos del armario. Lo mismo pasó con «Circuito de Los Arcos» y «Ciudad de la Seguridad», hermanos de «Tren de Alta Velocidad». Y para rematar la faena, resulta que los sastres premiaron con mucho dinero y las mejores ropas a los familiares que les habían caído en gracia. Esto sólo era el comienzo de la actuación de estos chapuceros sastres. «Educación Pública» fue una de las peor paradas. Cuando era evidente que la ropa se le había quedado pequeña, en vez de buscarle una más grande, UPN y PSN le quitaron la chaqueta de la marca «Recursos».

«Educación Pública» tenía mucho frío. Siguieron cortándole las puntillas del vestido denominadas «Escuelas Rurales», le arrancaron los botones de la marca «Profesorado», le recortaron las mangas que estaban cosidas mediante «Subvenciones» y todo ésto mientras le gritaban insistentemente que se apretase el cinturón. Ella miraba a su primo «Tren de Alta Velocidad» y pensaba: «¡Él es el que necesita el cinturón, no yo!» Miró a su lado y comprobó que con su hermana «Sanidad» estaban siguiendo el mismo patrón. ¡Los sastrecillos de la tijera habían perdido la cordura! ¡Mejor si en vez de recortar aprendieran a coser! Como os podéis imaginar una vez que los sastrecillos acabaron su tarea de «vestir» a todos los miembros de la familia, la foto no tenía desperdicio. Un niño de dos años sería capaz de vestir mucho mejor a su colección de muñecas.

Pero no acaba aquí la historia, ya que las hermanas «Educación Pública» y «Sanidad», junto con sus amigas «Euskara», «Cultura», «UPNA» y «Servicios Sociales», no están dispuestas a seguir vestidas con sus diminutas prendas recortadas mientras a otras les sobra ropa por todos los lados. Es imprescindible que se unan y que utilicen todos los medios a su alcance (huelgas, movilizaciones...) para quitarles las tijeras y las dietas a estos sastrecillos a los que más les valdría matricularse en una escuela de corte y confección. Por eso hacen un llamamiento a acudir a la jornada de huelga en enseñanza de hoy y a participar en la asamblea popular contra los recortes el sábado 29 de octubre en la Casa de Cultura de Burlata.

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