martes, 31 de marzo de 2009

El quipo A

Bueno, está claro cúal es la frase famosa de serie que más os gusta. Como no he podido encotrarla como tal en el youtube. He decidido hacer un homenaje a la serie de la que proviene.

He encontrado un video que echaron en el programa de TV, "La tele de tu vida". Aunque la calidad deja bastante que desear. Está bien las anecdotas y cosas que cuentan de la serie. Yo algunas ni las sabía.


Y además la entrada en Lego, para recordar la música y los personajes. ¡¡Es graciosa!!

domingo, 29 de marzo de 2009

Tudela Fútbol Club

Hoy voy a contaros lo qeu se le ha ocurrido al Tudela Fútbol Club para salir de la crisis. Es una cosa original dela que me entere el otro día en el curro. y realmete es bastante graciosa. Han repartido el campo en parcelas muy pequeñas que han vendido a 10€ cada parcela. Y en junio van a sacar una vaca al campo y el dueño de la parcela donde la vaca deje su regalito (donde cague vamos) pues se lleva un montón de miles de euros. Es buena idea, ¿no? Yo estoy pensando en hacerme con una. Si quieres más información no te pierdas la siguiente página Web.

http://www.tudelafc1999.com/

viernes, 27 de marzo de 2009

La vida del informatico

Esta semana no escribo mucho más que teneís que estar hartos y os pongo un video. Es lo que nos pasa a nosotros. Cuando alguien nos llama vamos rapidos y lo hacemos de buen grado. Pero muchas veces esto es lo que tiene saber de informática:

jueves, 26 de marzo de 2009

Sin palabras

Después de una cronica tan larga lo mejor es poner una foto sobre este tema que nos persigue allá donde vamos, la crisis. Así propone Quino una idea.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Basilea y vuelta a casa

Aquella, mi última mañana en Suiza, nos levantamos tarde. Sin prisa, pero sin pausa. Había que ver Basilea, donde había dormido todos estos días. Un sol esplendido me despidió. Ya sabía yo que el día que me fuera haría día como para haber ido a ver el Matterhorn... Mientras desayunabamos, nos preparamos, hacía la maleta, Jorge aprovechó para quitar el colchón donde yo dormía, limpiar su cuarto, organizar el armario con sus cosas, incluso pusó la lavadora. Justo cuando saliamos le ayude a tender la ropa. La lavadora tienen en el piso de abajo, donde también tiene que tender y tienen turnos. Cada día le toca a un piso la lavadora.

Salimos para ver Basilea con un buen anfitrión. La verdad es que desde aqui le doy las gracias a mi hermanillo que me ha llevado muy bien a todos los sitios, aunque algunas cosas nos quedamos sin ver. Que ha sacado todos los billetes y ha hablado con la gente en inglés para que yo no tuviera que preocuparme (como los policias que nos preguntarón cuando volvimos con el tren de Alemania a Basel). Incluso sabía un montón de Aleman las estaciones que parabamos, la vía a la que teníamos que ir,... cuando ami me parecía como si fuera un hombre con un calcetín en la boca quien hablará... ¡¡Gracias Jorge!!

Lo primero que vimos de Basilea fue una iglesia (como no) con una gran torre y al lado una fuente muy chula y original. Mientras andabamos por las calles me dí cuenta lo que ya había visto en otras ciudades suizas. Los coches iban parando a metros de distancia de los semaforos cuando los vean ambar (para rato en Pamplona que se acelera más) y paraban siempr een los pasos de peatones, aunque todavía no estuvieras en la orilla de la carretera. Otra cosa que me resultó curiosa fue las bicis. El día que ibamos pa Suiza a Jorge le robaron la bic en Pamplona. ¡¡En Suiza las bicis no están candadas!!! a lo sumo alguno canda la rueda a la bici. Es increible.

Pasenado llegamos a la plaza de mercado (Markplatz). Allí está el pintoresco Rathaus (ayuntamiento) en piedra arenisca de color rojo oscuro. Como decía Jorge es espectacular y una d ela scosas más chulas de Suiza. Por dentro y por fuera estaba decorado con pinturas. En la plaza había un mercadillo (Caro como todo Suiza) y por eso había mucho ambiente por la calle.

De allí fuimos al punte para ver el Rin. Es inmenso, como todos los rios allí, y le atraviesan varios puentes. Hicimos un montón de fotos e intentamos hacer una con el tranvía pasando, pero que dificil coger el momento justo. Además allí vimos el Hotel "Les Trois Rois" (o Tres Reyes). Fue gracioso... De allí fuimos a la zona de la universidad, donde Jorge me enseño donde paga el piso, donde está la biblioteca, el bar barato donde celebran los jueves universitarios, aunque él no va a la universidad. Él va a una especie de Escuela de Negocios. La zona de la universidad estaba muy bien, había alguna calle con casas chulas, una torre por la que pasaban los tranvias,... Luego nos encaminamos para finalizar a la Münster. Estaba en obras como no, pero pudimos entrar. Dentro está la tumba de Erasmus de Rotterdam (Gracias al cual está Jorge allí y la ciudad que visite justamente hace un año). La catedral tiene dos torres irregulares, pero lo mejor está detrás de la catedral donde está el mirador al Rin.

Y ya volvimos al piso, cogí la mochila y la maleta, me hice unos bocatas y nos fuimos a la puerta de la estación de tren donde sale el autobús para el aeropuerto. Jorge no me acompaño porqu eera una tontería, así que nos separamos allí. El viaje no tuvo ningún altercado, salvo que salimos un poco má starde porque había dos maletas más que pasajeros y estuvieron a punto de que pasaramos todos para decir cual era nuestra maleta. Finalmente una mujer con dos niñas pequeñas dijo que ella llevaba tres maletas y que incluso había pagado por facturar una de ellas.

Aqui acaba mi cronica (y mi chapa) sobre mi viaje a Suiza. Espero que os haya gustado y que os haya dado un poquito de envidia y de ganas de viajar al país alpino. Quizás si os apuntaís alguna vez decirme, ya que yo tengo que volver, porque me queda por ver el Matterhorn y es una espinita que se me queda clavada y que espero que antes o después me la saque visitando de nuevo ese bonito país.

martes, 24 de marzo de 2009

Las cataratas del Rin y Friburgo

Otra vez lloviendo. Pero eso no nos impidió movernos y ver cosas. Os preguntareís, ¿Friburgo, otra vez? Pues sí, Friburgo, pero no otra vez.

Como el Swiss Pass se había acabado cogimos un billete de grupo para todo el día para la alemania, ya que con ese tren podíamos llegar a Schaffhausen, que es el pueblo en el que se pueden visitar las Cataratas del Rin que era una de las cosas que quería ver yo ya que son las mayores de Europa y Friburgo que es Alemania (aunque se llame igual que la otra ciudad que habíamos visitado el día anterior que estaba en Suiza) y que está al lado de la selva negra que también quería ver yo.

Jorge ya había estado en Schaffhausen y sabía que había que coger un autobus para llegar a donde las cataratas. Lo que no sabía era que había un sitio muy chulo para verlo. Al parecer cuando fueron hacía un frio que pelaba y fueron por otro camino y apenas vieron de un lado las cataratas. Ese día nosotros no nos confundimos y llegamos a un mirador justo enfrente de las cascadas con un hotel también mirador muy chulo y vimos desde allí. Hicimos miles de fotos, incluso dos en las que salíamos los dos (las dos unicas fotos en las que salimos los dos). Además mientras estuvimos haciendo el paseo nos respetó la llvía y la nieve y la verdad es que no nos hizó tan malo. Lo que no había era barcos que suele haber para acercarse a las cascadas y hacerles fotos de cerca. La verdad es que son grande, pero habiendo visto las de Iguazú... Son grandes porque son anchas, pero la altura de la que caen no es mucha. Bueno, juzgar vosotros mismos con las fotos, pero yo juraría que la del Urederra cae de más alto.

Después volvimos al pueblo y como teníamos tiempo dimos una vuelta. Jorge dijo que era bonito y realmente no estaba mal para ser un pueblo. La zona vieja era como mediaval, con sus torres, sus casas con balcones (fue lo que más me llamó la atención, eran como muy adornados y muy chulos),... Al parecer hay un fortin muy característicos, pero eso no llegamos a ver. Sí que vimos lo que al parecer es el monasterio de Todos los Santos con un pequeño atrio.

La verdad es que el pueblo era pequeñito, pero tenía bastante cosa para ver y para dar un paseo tranquilamente. El problema fue que la lluvía no nos dejó disfrutar lo que podíamos haber disfrutado.

En el tren comimos y nos encaminamos a Friburgo. Las cataratas ya habíamos visto que era una de las cosas que llevaba apuntada, pero la selva negra... Realmente yo pensaba ver una selva como la de Irati, pero allí no vimos más que árboles desde el tren y apenas se apreciaba que era un bosque o selva. Quizás no elegimos bien el sitio y aunque estaba al lado de la Selva Negra igual era el principio y no se apreciaba bien.

Friburgo era una ciudad también muy bonita. Muy parecida a las que habíamos visto en Suiza.

Por ejemplo había torres típicas, está la famosa Catedral de Friburgo, con la "torre más bella de la Cristiandad". Y realmente estaba muy chula, pero también estaba en obras. El ayuntamiento viejo y antiguo, la plaza de la catedal (MünsterPlatz) era muy bonita también, ya que tenía unos edificios muy chulos alrededor sobretodo uno rojo muy chulo con arcos (el que he puesto en la foto). La pena la lluvía que no me dejaba ver el recorrido del mapa bien (por cierto en Alemania tuvimos que volver a pagar) y que tuvimos que ir deprisa por ella. Con los paraguas y demás... Un poco coñazo.
No nos importó volver pronto ya que aproveche para comprar chocolates para regalar y comprarme un suvenir. Una camiseta que era como la serie LOST (Perdidos) en la que sale el Matterhorn. Un poco me recuerda a la aveturilla que nos pasó allí y así m,e llevó la foto que no pude sacar. Y chocolate!!! Ummm!!! Creo que aún queda alguna tableta, pero como mucho una o dos.

lunes, 23 de marzo de 2009

Berna y Friburgo

El jueves era mi último día de Swiss Pass, y con ella tenía los museos gratis. Jorge dijo que aquel día ibamos a Berna y Friburgo. Berna, al parecer, lo que era la parte vieja no era muy grande y Friburgo, aunque no había estado, creía que no ibamos a tardar tampoco mucho en verla. Y como en C&A ya habíamos estado en Lucerna comprandose camisetas pues no hacía falta madrugar e ir pronto a Berna. Y como había que esperar a las 19:00 a que le saliera el tren gratis, pues al final le dije que no me importaría utilizar el Swiss Pass para ver algún museo. Me dijo que el mejor era el kunstmuseum que era de pinturas. Estaba cerca del piso de Jorge y allí me encamine para verlo mientras él dormía un poco más e interneteaba.

Estuve una hora y la verdad es que fue lo mejor, porque ni me harte de ver cuadros, ni me aburrí, ni me pareció poco. Empece por el segundo piso y vi pinturas de Dali, Picasso, Mondrían, Juan Gris, Paul Klee... La verdad es que me gustó bastante porque eran casi todos conocidos y estaban muy bien repartidas las pinturas. No era agobiante de cuadros y luego la verdad es que fui rapidillo. Hubo algunos que no me gustaron como algún Miró.

En la planta primera había ya cuadros más de impresionismo de Manet, Monet, Van Gogh,...
Allí conocí a un artista de la que no sabía nada y que me gustó un montón: Camille Pissarro. El museo estaba muy bien la verdad y recomiendo su visita. Además había una exposición temporal de Picasso, de grabados y así. La verdad es que el tio pintaba muy bien.

Luego sin prisa fuimos a Berna, casillegamos a la hora de comer y nos fuimos a una pizzeria. Es la primera vez que ibamos a comer por ahí. Salió un poquillo caro, pero un día es un día. Además el tiempo no era muy bueno, la lluvía (y la nieve en Friburgo) nos acompaño todo el día. Comimos además en una de las calles más chulas de Berna. Jorge tenía razón en que la parte vieja de Berna era pequeña, pero es una pasada. Hay dos o tres calles increibles, no me extraña que sea Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Con sus fuentes del siglo XVI, decoradas con figuras alegóricas, las casas con sus arcadas comerciales. En las casas una de las cosas típicas eran los sotanos al que podías acceder por la calle. Vimos La Torre del Reloj con un reloj Astronómico del siglo XVI que es también muy típica. Los escudos y figuras que decoran también algunas fachadas.

Seguimos un recorrido que ponían en el mapa que pedimos en la¨Oficina de Turismo y después de recorrer las calles llevaba por un puente a una fosa donde hay un oso. Al parecer según la leyenda, el duque Bertoldo V de Zähringen, fundador de la ciudad, le habría dado el nombre de Berna, tras haber vencido un oso (Bär en alemán) y en la zona hubo osos durante siglos, y de ahí la fosa.

También estuvimos en la colegiata y la verdad es que estaba bastante bien. Sobretodo el portal con sus figuras pintadas con dorado. Una pena el tiempo, pero el paseo fue estupendo y la ciudad es una pasada.

Luego volvimos a coger el tren para ir a una ciudad o un pueblo cercano a Berna que se llama Friburgo. A Jorge le habían dicho que estaba bien y fuimos a verlo. Al igual que en Berna nos dieron un mapa con un recorrido para ver más o menos todo el pueblo y las cosas más turisticas. En todas las oficinas de turismo de Suiza te daban un mapa gratuito de la ciudad y no como en Francia que tuvimos que pagar un euro. Aqui hacía más frio y la lluvia algunas veces se tornó en nieve. Así que entramos en la catedral para resguardarnos. Aqui también hay que ver si la catedral en Protestante o catolica, ya que las protestantes no tienen apenas ningún simbolo o estatua. Asi que son muy sobrias por dentro. Si os digo la verdad vimos tantas iglesias que no me acuerdo que era la de esta ciudad, pero desde luego me quedo con las católicas y que por lo menos tenáin cosas que ver por dentro.

El recorrido nos llevó por fuentes muy chulas (menos pintadas y sin figuras como las de Berna, pero también muy esculpidas y muy elaboradas), puentes sobre el río Saane cubiertos y sin cubrir, y así fuimos por toda la ciudad. La ciudad tiene el rio abajo de lo que es la parte vieja, así que al final había que subir un desnivel altisimo desde abajo hasta arriba. Por eso tenían un funicular que unía la parte alta con la baja. Nosotros subimos por las escaleras. Así quitamos el frio y además estaban cubiertas lo que nos quitaba de la nieve y de la lluvía.

La verdad es que no tenía mucha cosa el pueblo, pero me pareció muy bonito. Pena que el tiempo nos hizó correr a todos los lados, y con el paraguas todo el tiempo no es lo mismo. Además de la lluvía también el frio no nos permitió pasear tranquilamente viendo ese pueblo. Así que rapidamente lo vimos y para esperar al tren de las 19:00 nos tomamos el tipico ya chocolate caliente del McDonals que por supuesto había cerca de la estación. La unica pega es que era distinto y además no había Donuts...

Cuando llegamos a Basilea ese día pude disfrutar de la pasta Basilea. Macarrones con tomate, que es uno de los alimentos basicos de mi hermano. La verdad es que estaban buenos. Ya quedaban poco días y ya sin Swiss Pass.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Zermatt e Interlaken. Aventura en los Alpes

Tuvimos que madrugar para pasar el mejor día de Suiza. A las 8:00 cogimos el tren para Berna, para coger otro hasta otro pueblo y de allí coger por fin el que nos llevaría a Zermatt. Eran tres horas y un poco más para legar al pueblecillo de donde cogeríamos otro tren, este de cremallera y que nos costaría la mitad con el Swiss Pass y con la tarjeta que tenía Jorge (que también la está amortizando muy bien), para llegar a Gornergrat, mirador situado a 3090 m de altitud dónde se ve unas impresionantes vistas del Matterhorn, del Monte Rosa y de los de su alrededor.

El último tren que cogimos estuvo muy chulo. Quizás era el peor de todos de los que habíamos cogido hasta entonces, ya que era el más incomodo, el más viejo, pero lo que es el camino con ese paisaje fue increible. El tren daba un montón de curvas y se adentraba en los alpes. Veíamos las montañas a nuestro alrededor y el tren se metía por donde nadia parecía poder pasar.

El tiempo había dado bueno y la verdad es que en Basilea hacía sol. Conforme nos acercabamos a los Alpes había más nubes, pero no parecía estar muy malo e igual veríamos el Matterhorn o también llamado Cervino. Es el monte de la Paramount y también el del Toblerone. Mucha gente conoce esta chocolatina. La forma que tiene es por este monte ya que es muy puntiagudo y además en la caja aparece un monte. Este monte. Había visto fotos de Jorge allí y quería verlo con mi propios ojos, sin tener en cuenta que era marzo...

Zermat es un pueblecito que sobretodo tiene turismo de esqui. Todo el mundo iba a esquiar menos nosotros. Al parecer es una de las estaciones más grandes del mundo, con más pistas y Jorge dice que es una gozada esquiar allá. Que igual te cuesta subir una hora o más, pero que después tienes una bajada de una hora sin utilizar ningun telesilla ni nada y por pistas que no deben ser dificiles. Hombre para mi todo es dificil por eso no fuimos a esquiar. Allí cogimos un tren de cremallera que nos llevaría hasta 3000 metros de altitud para observar el monte que quería ver.

Conforme subíamos la niebla era más densa, había más nieve,... Parabamos en las estaciones de esqui. El frio cuando abrían las puertas cada vez era más fuerte. Parecía que hacía un viento y las cosas se ponían muy chungas. Y efectivamente cuando llegamos a una pista de esqui llamada Rotenboden a 2800 metros, dijeron que el tren no seguía más. Jorge dijo de salir y ver si veíamos algo. Cuando salimos del tren yo no había pasado tanto frío nunca. Y no se veía nada de nada. De repente se fue el tren para abajo, yo no sentía los dedos. Hacía - 9ºC, pero con ese viento la sensación termica sería de menos grados seguro. Y decidimos bajar de nuevo. El hombre que estaba allí le dijo a mi hermano "No more trains". ¿Cómo? La gente podía bajar esquiando, pero nosotros... ¿Cómo bajaríamos? El hombre nos señalo un cobertizo. Yo estaba en la puerta golpeandola con las manos para volverlas a sentir cuando alguien dentro abrió la puerta. Entramos en la especie de casa. Era una habitación y por lo menos había calefacción. Allí nos unimos como cuatro grupos. Dos mujeres que iban andando con raquetas, una familia de esquiadores (los que nos abrieron la puerta), un hombre que parecía que iba solo y tres amigos. Fuera un reloj apuntaba la hora del siguiente tren, pero cuando llegó la hora volvío a cambiar al siguiente y ni rastro de tren. La familia, los amigos y el hombre se lanzaron por la pista con sus esquies y nos quedamos con las mujeres de las raquetas. Jorge salió y volvió a preguntar al hombre. "No more trains", pero esta vez seguido de "¿En todo el día?". "No tranquilos yo os aviso cuando venga". Esperamos en el cobertizo una hora más. Aprovechamos para comer y aunque hacía calor, mis pies estaban helados. Al final nos avisó de que venía un tren. Aún estuvimos esperando en unas condiciones no muy buenas 5 o 10 minutos. Y por fin apareció el tren que nos bajaría de allí. A nosotros, a las mujeres e incluso a los hombres que estaban cuidando la pista. El tren también iba lleno de gente, gente que se había quedado como nosotros atrapados en la zona alta, Gornergrat, a la que al final nosotros no llegamos.





Después de nuestra pequeña aventurilla bajamos a Zermatt de nuevo y paseamos por el pueblo. El siguiente tren teníamos en veinte minutos y Jorge se pusó un poco nervioso, porque pensaba que lo perdíamos. Pero al final lo cogimos sin problemas. El pueblo era muy bonito. Pero me gustó mucho más cuando callejeamos y nos fuimos de la calle principal ya que era para mi demasiado turistica. MaCDonalds, hoteles, tiendas, restaurantes,.. Aún así tenía mucho encantó y el paisaje era increible. Pena que no se veía el Matterhorn como en un día normal. Aunque por lo menos en Zermatt volvimos a 0 grados o así o incluso más y pudimos sentir los pies y las manos de nuevo.

De Zermatt nos encaminamos a Interlaken, que como su propio nombre indica es un pueblo que está entre dos lagos. Volvimos a ver un paisaje desde el tren increible y me pase mucho rato del viaje intentando hacer fotos artisticas. ¿Qué os parece la que pongo? Está bien, eh?

Después vimos un lago, que sería uno de los que estaban al lado del pueblo y paramos en la estación oeste del pueblo. Cuando salimos parecía un pueblecito bonito, al pie de las montañas. Vamos donde vivía Marco en una humilde morada... Desde allí andamos un poco para ir a ver el otro lago. El paseo estuvo muy bien. Las montañas nevadas nos rodeaban y la tranquilidad era absoluta. Salimos de Interlaken y entramos en otro pueblecito más pequeño aún, en donde estaba el lago. Cuando llegamos allá el lago era precioso. Además nos encontramos con unos cisnes. Las casitas, las montañas, la tranquilidad, ... Fue una de las cosas más chulas que vi en Suiza.


Estuvimos una media hora y volvimos al pueblo en autobús. Después de comprar alguna cosa en el Coop (Eroski de Suiza, pero en caro) fuimos dando un paseo y viendo los rincones del pueblo de la estación Oeste a donde habíamos llegado a la estación Este donde cogeríamos el tren para volver a Basel.

Realmente el pueblo no tenía grandes monumentos, ni torres, ni fuentes,... Tenía casas de madera, puentes sobre el rio. Las motañas alrededor que lo convertían en todo un paraiso y esta vez no fiscal como Zürich.

Destacar la vaca que sobresale de la casa, los hoteles de madera en la calle Höheweg con la svistas a las montañas,...

Después de aquel día tan fantastico cogimos el tren y volvimos a Basel. Yo le dije a Jorge a ver si quería ir a ver el carnaval, pero el tenía pocas ganas. Así que fuimos a descansar.

Estos son dos de los sitios que os recomiendo visitar si vaís a Suiza. ¡¡No os los perdaís!!

lunes, 16 de marzo de 2009

Ginebra y Lausanne

El martes estuvimos en Ginebra y en Lausanne. Eran dos de los lugares que no conocía Jorge y son dos ciudades de la zona francesa de Suiza. Se habla francés aparte de varios idiomas más, claro. La verdad es que te da un poco de vergüenza cuando vas de un pais donde no se sabe más que la lengua de tu país y a veces hasta mal.

Fue uno de los días un poco decepcionantes. En Ginebra, donde llegamos después de dos horas y media de tren desde Basilea, había un lago con una fuente. La llamada Jet d'eau (Chorro de agua) es el verdadero emblema de Ginebra y de lo poco para ver y disfrutar en esta ciudad. Dimos un paseo por el centro y no sé si porque ya habíamos visto Zürich y Lucerna o porque, no nos pareció nada del otro mundo. Vimos la catedral de San Pedro y al entrar vimos que se podía subir a las torres. Nos pareció interesante ver la ciudad desde arriba y además como no habíamos entrado a nada y tampoco valia mucho pues empezamos la subida por las escaleras de caracol. Era un paseo por las tres torres da la catedral. Tenía dos torres de piedra y otra como de hierro. Creo que se puede apreciar bastante bien en la foto. La verdad es que mereció la pena. Las vistas del lago y de la fuente eran muy chulas desde arriba, aunque los alpes no se veían y eso que el tiempo no era nada malo. También se podía apreciar desde arriba los tejados de tejas que había en las calles de alrededor y que limitaban la zona del centro de la ciudad. Después de bajar de las torres y de dar otra vuelta por el centro llegamos a una torre con reloj (la verdad es que son muy habituales en todas las ciudades suizas) y debajo de ella había unos adoquines, que no eran de piedra sino como de vidrio o algo así, en los que te daban las gracias, te saludaban y te despedían en multitud de idiomas. Desde el castellano hasta el japones o chino o árabe. La verdad es que me llamaron la atención y me gustaron bastante. De allí y con el "tenga buen viaje" de los adoquines cogimos el tren y fuimos a
Lausanne.
Lausanne es una ciudad más pequeña que Ginebra y que es sede del Comité Olímpico Internacional, y se encuentra también el Museo Olímpico, que es lo que quería ver mi hermano a toda costa. para llegar al museo tuvimos que coger como un tren que bajaba de la zona del centro de la ciudad a un puerto que estaba cerca del museo. Cuando entramos con mi Swiss Pass (un ticket del que no he hablado, pero que me saque para 4 días para viajar en todos los trenes que quisiera, entrar a todos los museos y que algunas cosas me costaran solo la mitad y que recomiendo que lleveís porque al final sino hubiera paado más del doble que lo que me costó ese billete ) gratis y pagando solo Jorge cogimos unas cosas para oir en castellano toda la teoria. Por supuesto lo que te daban eran unos Ipod (Estos suizos tienen más pasta...). No estuvo mal, vimos una peliculilla de patinaje sobre hielo en 3D, cosas d edeportistas famosos,... Pero también nos decepciono porque a mi hermano le habían dicho que era de estos museos interactivos y cuando llegamos allá no había nada que tocar. Solo pudimos tocar tres medallas olimpicas... El museo se encontraba en un parque con multitud de esculturas de las olimpiadas y creo que casi me gustó más este parque que el museo en sí. Había una escultura de chillida y alguna que estaba muy chula como en la que me saque la foto. Luego dimos una vuelta por el puerto. Hacía calorcico y se veían algunas montañas enfrente del lago. Aunque no fueran los Alpes estaba bastate bien. Luego con el mismo tren (que era una especie de Metro) volvimos a la zona del centro. Dimos un paseo rapido, viendo algunas iglesias, la catedral, un palacete donde estaban poniendo lo que parecía una U de estas de skate bord, pero tampoco nos pareció muy bonito. Sin más.

Después tuvimos que esperar de nuevo hasta las 19 para que a Jorge le saliera la vuelta gratis y entonces descubrimos los McDonals. Hasta entonces siempre habíamos tomado una cerveza o una cocacola y nos había salido bastante cara, pero aquel día no había forma de encontrar un bar que no fuera restaurante y que hubiera para sentarse. Allí en Suiza no es tan normal ver un bar o una cafetería como aqui. Lo que sí vimos es que en cada estación al salir había un McDonals (Muy sobrado. En todas las estaciones en las que estuvimso en Suiza) y aunque las hamburguesas de esos sitios no son de nuestra devoción pensamos que era una forma más barata de tomar algo. Total la cocacola es igual allí que en otro sitio. Cuando entramos yo vi que había Donuts y Chocolate Chod (pense que era chocolate caliente) Le dije a Jorge y pidió él. Yo había leído Chod y él lo dijo, pero diciendome que que era eso. La camarera no le entendia. ¿Chod? Al final vió en un cartel que era chaud y que yo había leído mal. Me llamó de tonto para arriba. Uno que es cegato... Y la verdad es que estaba muy bueno. Era como un colacao y además no era muy caro y con el Donuts estaba francamente bien. Jorge pidió como un helado, pero después también pidió el colaCao. A partir de entonces para esperar siempre ibamos al McDonalds que estaba cerca de la estación y pedíamos un chocolate Chaud y un donuts.

Volvimos y cenamos unas pizzas, estuvimos hablando con los catalanes y viendo internet. Después a la cama. Había que madrugar mucho al día siguiente para ir a los Alpes. El tiempo pintaba bien. A ver si veía el Matterhorn...

domingo, 15 de marzo de 2009

Carnavales en Basel

En la noche del domingo al lunes (el lunes siguiente al Miércoles de Ceniza) Basilea se pone en pie a las 4 de la mañana. Al parecer es como el chupinazo aqui: la gente llena las calles disfrazadas, todos de buen humor,... A esa hora del comienzo del carnaval hacen el acto llamado Morgenstreichlas, que significa literalmente la «jugarreta matutina», porque los grupos que toman parte en el acto festivo inician su trayecto carnavalesco por las calles del centro a horas muy tempranas, despertando con sus pífanos, trompetas y tambores a los que todavía están en la cama durmiendo. Apagan las luces y todos los grupos con sus lamparillas puestas en la cabeza y tocando en la oscuridad del casco antiguo.

Como teníamos que madrugar el lunes no fuimos al comienzo del carnaval, pero ese lunes a la tarde cuando volvimos fuimos a ver qué ambiente había en la parte vieja. No sabíamos que nos ibamos a encontrar sobretodo Jorge que pensaba que no ibamos a ver mucha cosa. De la estación ibamos andando a lo viejo cuando oímos unos tambores y flautas. También Jorge se dió cuenta de que todo estaba muy guarro. Las basuras rebosaban, todo el suelo estaba lleno de confeti,... Cuando llegamos de donde venía el sonido un grupo de veinte personas disfrazadas tocaban una música como marcial. Jorge decía que era todo marcha y la verdad es que no parecía muy divertido, pero seguimos a lo viejo y ya vimos lo que nos sorprendió y mucho.

conforme llegabamos encontrabamos a muchos más grupos. Todo Basilea parecía que estaba en la calle. Todos los grupos iban disfrazados más o menos de lo mismo y con máscaras. Muchos llevaban un personaje en el medio que era como un cabezudo y también llevaban en el centro una linternas como de 2 metros con dibujos o tema que al parecer son cosas que han pasado . Los grupos se llaman Cliquen (grupos carnavaleros) y la mayor parte de las marchas interpretadas son de las décadas pasadas, aunque cada año se añaden nuevas.

Cada vez veíamos más gente y me tiraron confetti en la cabeza (tanto que después pusimos la casa de Jorge llena de estos papelitos). Vimos también el ayuntamiento de Basilea, que es muy muy bonito. Pero el espectaculo estaba en la calle. Apareció una carroza donde había gente disfrazada que tiraba papeles. Eran billetes de 0$ como criticando la crisis. Me cogí uno del suelo. Vimos pitufos, americanos, vacas, huevos,... La verdad es que el ambiente era increible, aunque como dice Jorge no había ningun borracho. Familias enteras disfrazas y muchos espectadores como nosotros. Vimos también un grupo que no llevaba tambores y flautas, era como una charanga. Tocaban música conocidilla y uno de esos cabezudo (que era un rey) hacía de director de orquesta. La verdad es que era divertido. No volvimos a ver nada más, pero fue una pena. Quizás deberíamos haber ido otro día porque estaba muy bien. El cansancio también tiene culpa, ya que el recorrer todos los días dos pueblos nos dejaba bastante valdados.

Lo que si vimos fue el confetti en todos los trenes que cogiamos y que iban a Basilea. Eso nos decía que Basilea estaba de fiesta. Bueno, incluso cuando acabo el carnaval a los cuatro días todavía el resto decía que había pasado algo diferente en la ciudad.

jueves, 12 de marzo de 2009

Zürich y Lucerna

Después del día anterior ver el parte meteorologico de la semana en Suiza decidimos dejar los Alpes para el miercoles que es cuando mejor parecía que iba a hacer. Y el lunes como no podíamos ir a un museo que quería ir mi hermano en Lausanne, pues nos fuimos a Zürich y Lucerna. A mi hermano le había gustado mucho las dos ciudades y estaban a una hora más o menos de Basilea y entre ellas a media.

Si el anterior día las casitas de Estrasburgo y Colmar me habían recordado a Holanda, el tiempo de ese día también me lo recordaba. Ya salimos lloviznando y más vale que no nos llovío mucho hasta el final de la tarde que como era cuando volviamos...

Zürich es una de las ciudades más bonitas de Suiza. También quizás fue la primera que vi, con su lago, sus torres, sus calles estrechas y su zona vieja. Y después la super rica calle "Banhofstrasse" (Los alemanes no se matan mucho con los nombres de las calles en todas las ciudades había un Banhofstrasse (calle dela estación), Munstertrasse (Calle de la catedral) o Rathaustrasse (calle del ayuntamiento)). Ahora pongo alguna foto de Zürich porque una imagen vale más que mil palabras.

Las fotos no están mal, pero serían mucho más chulas si las nubes que hacía aquel día tapaban las montañas que se ven de normal en esta ciudad.

Aqui estoy con una panoramica de los tejados de Zürich desde la universidad que es lo más alto que hay. Se ven tres torres de las iglesias que hay, más los tejados de la zona de lo viejo.

El ayuntamiento o Rathaus y mi hermano como siempre haciendo el tonto.

Aqui la catedral. Fue una de las pocas que no estaba en obras. Las torres eran muy chulas y altas. Y estaba en una plaza también muy chula con alguna estatua.

Aqui un circulo de flores al lado del lago de Zürich. Algo parecido al reloj que vimos después en Ginebra.


Adelante de una iglesia de una iglesia tipica Suiza. En todas las ciudades habrá muchas de estas, con su torre y su reloj.


El articulo más caro que vimos en una de las calles más caras del mundo, Banhofstrasse. Allí vimos también cada coche de flipar. Ningún Renault o Ford, todos eran Mercedes como minimo y abundaban los Porches y los Maseratis.




Después comimos en el camino de Zürich a Lucerna. Allí vimos otra ciudad muy chula. Con rio y dos puentes increibles. Uno es el Puente de la Capilla (Kapellbrücke). Realizado en madera durante el Siglo XIV, tiene una longitud superior a los 200 metros, y en la cubierta tiene numerosas pinturas del XVII que tratan la historia de la ciudad. A pesar de sufrir un pavoroso incendio en 1993 ha sido minuciosamente reconstruido para volver a tener su apariencia habitual. A media altura del puente se alza la Torre del Agua (Wasserturm), que en su día sirvió de bastión defensivo, de prisión e incluso de sala de torturas. Hoy en día se ha convertido en el monumento más fotografiado de Suiza.


No es el Kapellbrücke el único puente que cruza el Río Reuss. El de los Molinos (Spreuerbrücke) no es tan largo como el anterior, pero sí el que mejor ha soportado el peso de los años. Llamado así por ser el lugar donde se arrojaban los restos de la molienda, se caracteriza por tener en su interior una pequeñísima capilla. Pero también posee pinturas en su interior que retratan el paso de la muerte firme e invencible.



El paseo esuvo muy bien y tomamos una cerveza y una cocacola para pasar el tiempo y que llegará las 19:00. Mi hermano tenía una tarjeta que le sale el tren gratis a partir de las 19:00. Así que nos tocaba esperar. Y así vimos Lucerna de Noche. Con la torre preciosa de su ayuntamiento y todas las casas alrededor del rio.

Fue un día en el que lo pasamos muy bien y vimos dos de las ciudades más bellas de Suiza. Y aquel día no acababa allí. Cuando llegamos a Basel fuimos a dar una vuelta por el centro. Eran Carnavales. Pero eso, lo dejaré para mañana...

miércoles, 11 de marzo de 2009

Estrasburgo y Colmar

El domingo nos despertamos sin prisas, a las 9:00 para empezar los viajes.

Cuando Jorge me dijo que ibamos a ir a Francia no me dió buena impresión, pero me dijo que era una ciudad que merecía la pena y además había una tarifa especial para los fines de semana para grupos, 28€ todos los trenes que quisieramos coger en ese día y de 2 a 5 personas. Ya salia barato los dos así que una pena que no se apuntara nadie más. Así que fuimos a la parte francesa (me hizó gracia tener que ir a otra estación que estaba al lado de la que después cogeríamos siempre los trenes. Eran basicamente otros andenes y en vez de Basel era Bate o algo así)Están locos estos franceses...

Y la verdad es que mereció la pena. En hora y media estabamos en Estrasburgo. Aquel día nos hizó muy buen tiempo, solico y nada de frío. Así que vimos la ciudad tranquilamente.

La catedral solo se puede decir en dos palabras Im-presionante. Dentro había un reloj astronomico que cuando llegamos parecía que iba a moverse. Estuvimos esperando como media hora. Delante una pareja, un chico y una chica hablaban sobre sus cosas y eso nos hizó más amena la espera (aunque no les entendiamos). Allí a las 12:30 nos concentramos todos los turistas de la ciudad. De repente empezó a moverse, pero tan solo eran doce personajes (los apostoles) que pasaban al lado de Jesús. Demasiada espectación para tan poca cosa, pero si que es cierto que eso no lo vas a ver todos los días, asi que una vez en la vida...

Después dimos una vuelta por la ciudad. Vimos las murallas con tres torres, vimos un puente cubierto muy antiguo y andamos al lado del rio (parecía un canal) y llegamos a la pequeña Paris, una zona con casitas pequeñas como de madera. La verdad es que mereció la pena y me recordó bastante a Holanda y sus casas y barrios con canales.




Después de comer en una plaza en Estrasburgo unos bocatas con pan franceés bueno y de pasear un poco más hasta la hora del tren que queríamos coger, después de descartar ir al parlamento europeo, ya que quedaba lejos y Jorge dijo que tampoco merecía la pena, partimos hacía un pueblecito en medio del camino entre Estrasburgo y Basel, Colmar.

Curiosamente nos enteramos allí que fue donde nació el arquitecto que hizó la Estatua de La Libertad. Al parecer allí está la replica de la estatua más grande de Europa (no la vimos). Un poco más grande que la francesa de Paris. Al principio tampoco nos pareció muy bonita el pequeño pueblo, pero Martin, un amigo de mi hermano le dijo que estaba bien. Cuando ya nos ibamos a ir porque ya habíamos visto todo y nada nos había entusiasmado fue cuando encontramos el canal y con él las casitas bonitas. Con esto y un par de iglesias chulas nos pareció que el pueblo crecía en encanto. Y la verdad es que estuvo muy bien y merec la pena visitarlo ya que queda de paso.

Llegamos a Basilea para comprar leche, algún huevo para cenar tortilla, chocolate (buenisimo!!!),... allí estaban los compañeros de mi hermano de los que no he hablado. La ucraniana parecía maja, pero conforme la concíamos más pensaba igual que mi hermano (Es tonta). Aunque fue lo que debió pensar de mi cuando al saludarla y darle un par de besos me dijo que en España eran dos y yo queriendo decir Sí, Sí, mezcle el euskera y le dije bai bai (que igual pensó que le decía adios):-)

Los catalanes, Roberto y Tania, muy majos. Salieron cada día que estuvimos allí y nos dijeron de salir, pero nosotros madrugabamos bastante como para salir y además aquel día pateamos un montón y estabamos cansadillos.

Y así llegó el comienzo de semana. Y el día primero para visitar Suiza con mi Sqwiss Pass. Pero eso como digo fue otro día.