jueves, 23 de enero de 2020

Mira siempre el lado bueno de la vida

Hoy me despertaba con una noticia triste que daban en la radio. Terry Jones, miembro de los Monty Python, murió ayer a los 77 años a causa del cáncer. Fue el encargado de dirigir tres de los largometrajes icónicos del grupo: 'Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores' (1975), 'La vida de Brian' (1979) y 'El sentido de la vida' (1983). En 2016, su familia reveló que padecía una rara forma de demencia denominada afasia progresiva primaria y desde entonces permanecía alejado de la vida pública.

Deja un legado de tronchantes papeles en los que gustaba de disfrazarse de mujer de voz chillona, como en su personaje de la madre del 'mesías' Brian. También fue un inepto cardenal de la Inquisición, remilgado camarero francés y pianista en pelotas. Dirigió películas (comedias y fantasías tan inteligentes como 'Servicios muy personales', 'Erik el vikingo' y 'Viento en los sauces') y documentales fuera de la órbita de los Python y escribió una veintena de libros para niños, así como artículos de opinión en diarios como 'The Guardian' y 'The Observer'. Fue un firme oponente a la Guerra de Irak, a la que llegó a dedicarle un libro. Casado en dos ocasiones, superó un cáncer de colon en 2006 y tuvo a su tercer hijo en 2009.

Jones se reunió con sus compañeros (ya sólo quedan dos) por última vez en el escenario en 2014 para un último show de los Monty Python en el estadio O2 de Londres.  Una pena, pero nos quedarán esas películas que no dejaran de hacernos reír.

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