miércoles, 14 de febrero de 2007

Pijadilla del día de astronaut para todos los lectores (hola jaime) y teoría política

http://www.1-click.jp/

Y además explicación de como funciona la política via halondisparado (lo mejor de la web) y cogido de materiasgrises


Imaginemos una playa. Palmeritas, arena blanca, sol, aguas critalinas, y muchos veraneantes, distribuidos de uniformemente en toda su longitud. Digamos que
tenemos un kilómetro de costa, con un bañista cada metro; 1000 en total, todos bien repartidos. A esta playa llegan dos vendedores de helados, que tienen como
objetivo vender tantos deliciosos refrescos como puedan. Ambos saben que los bañistas son vagos, y van siempre al carrito que les cae más cerca, así que con eso en mente, van a tratar de decidir dónde se colocan. ¿Cuál es el lugar más
adecuado?. Si los vendedores quisieran poner las cosas fáciles a los bañistas, se colocarían cada uno a un lado, a 250 metros del final de la playa, de modo que quien quiere un helado tenga que andar un máximo de un cuarto de kilómetro para llegar a un carrito. El problema, sin embargo, es que eso no
sería la decisión más racional, desde un punto de vista individual de cada vendedor. Si uno de los heladeros se mueve 250 metros y se coloca en el centro,
este inmediatamente obtendría muchas más ventas. Para empezar, todos los bañistas en su lado de la playa seguirían comprándole a él; aun teniedo que andar medio kilómetro, seguiría siendo el vendedor más cercano. Sin embargo, eso
no sería todo, ya que también robaría clientes a su rival; los veraneantes entre el “metro 500″ y el “625″ cambiarían de carrito para andar menos. Evidentemente, el otro vendedor no es tonto, y no se conformaría con eso. Al
cabo de unas horas, los dos carritos estarían situados en el centro de la playa, tratando de evitar que nadie les robe mercado, y dividiéndose la mitad de la
clientela para cada uno.
¿Familiar, no? Es una explicación muy sencilla (y
antigua; las primeras formulaciones tienen casi 100 años, el desarrollo moderno es de Downs, en los 50) sobre cómo funcionan los partidos políticos y su estrategia electoral. Los partidos saben que la mejor manera de maximizar
votos/clientes es buscando el centro, y actuan en consecuencia; el partido más cercano al votante mediano es el que ganará el mayor número de votos, así que los estrategas electorales se pasan la vida buscando ese elusivo individuo.
Sin embargo, he comentado que no es necesario ganar para ser influyente, y hablando de vendedores de helados podemos ver también como esto sucede. Supongamos que uno de los vendedores tiene un carrito excepcionalmente pesado, o
es sencillamente muy vago, y no quiere alejarse demasiado de su casa. El pobre vive en un extremo de la playa, y como mucho avanza 100 metros, quedándose allí para vender helados. El otro vendedor, muy avispado, estaba en el centro, de modo que tiene todo un lado para él, y la mitad de los bañistas entre su carrito
y el de su rival como clientes; sin embargo, las cosas le pueden ir todavía mejor si se mueve un poco. Como más se acerque a su rival, más clientes le robará, sin perder necesariamente clientes por el otro lado (tenemos bañistas masocas, que caminan lo que sea por un helado); así que no tardará demasiado en estar al ladito de su rival, quedándose con los clientes de 900 metros de playa.
* Divertida explicación
de Egócrata
del modelo espacial de voto de Anthony Downs, en su
recién rebautizado —y muy recomendable—, blog, Materias Grises.

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