jueves, 27 de marzo de 2008

Viaje a los Paises Bajos: Amsterdam 2

Después de desayunar bastante bien fuimos en busca del barquito. Pero no abrían hasta las 10, así que aprovechamos para ir a ver un museo. Queríamos ver dos el RijsMuseum y el de Van Gogh. Los dos en la zona de los museos que está al lado del parque "Vondel Park", donde recientemente en una noticia decían que no multaban si hacías el amor en el parque.

Más vale que fuimos pronto al museo de Van Gogh. ¡¡¡Qué cola!!!! Y no me estoy refiriendo al miembro del famoso pintor, sino que había más gente que en la guerra. Para ver los cuadros tenías que mirar a traves de dos columnas de humanos.

Los cuadros estaban muy chulos, había muchos conocidos e incluso algunos no tan conocidos como pinturas japonesas que hacía. La verdad es que le cundió la vida artistica porque en 10 años creo casi mil pinturas. Normal que se volviera loco. A mi me encantaron los bocetos que hacía y mandaba en cartas a su hermano de las pinturas que en esos momentos estaba realizando. Vimos los girasoles, la habitación, algun autorretrato,... Mereció la pena.

Cuando salimos empezó a chispear. La cosa pintaba mal y pensamos coger el barco en ese momento para despejarnos un poco del museo y estar a cubierto. El barco nos llevó por los canales más bonitos del Amstel, el rio de Amsterdam que da nombre a la cerveza. Los comentarios fueron en holandés, en francés, en inglés y por último en castellano, así que no tuvimos ni que prestar mucha atención. La verdad es que es muy turistico, pero merece la pena. Ves Amsterdam desde otro punto de vista.


Desde el barco vimos el museo de la ciencia (llamado Nem y que tiene forma de barco), una replica de un barco, que al igual que el Titanic se hundió la primera vez que se hizó a la mar, un restaurante chino donde cabían creo recordar unas 700 personas (¡¡¡una sobrada!!!), las casas flotantes (las había más bonitas y menos bonitas) y las casas que se ven al lao de los canales, algunas torcidisimas. Además de todos los puentes.


Al salir del barco jarreaba. Y después de comer en un NewYork pizza (una especie de McDonalds que había por todos los lados, pero en pizzeria) y entrar en calor, al ver que no paradba de llover fuimos rapidamente al museo Rijs, donde aunque estaban en reformas habían adaptado un ala con las obras más importantes. Allí vimos la lechera de Jan Vermeer (el pintor de la joven de la perla), la guardia nocturna de Rembrandt,... Vimos algunos que estaban muy muy chulos. A mi personalmente me gustó el de los patinadores por el canal. Ahora mismo no me acuerdo, pero había tantos personajes que había que mirar con detenimiento el cuadro. Al final cazamos a la pareja en el pajar. Qué decepción.

Cuando cogimos los abrigos a las 18:00, hora de cierre del museo y de la mayoria de las cosas de Holanda, aún seguía lloviendo y lo hacía con más fuerza si cabe. Fuimos al mercadillo de las flores que Xabi quería coger unos bulbos de tulipan para su madre. Después de pasar varias veces por el ajedrez gigante y al lado del Hard Rock de Amsterdam intentabamos ir a la catedral vieja. No lo conseguimos y como ya era tarde y tal como estabamos poniendonos fuimos a por las maletas al hotel Manofa y de alli a Rotterdam a dormir en casa de Arzu, la chica que alquila la casa a Iria. Allí hicimos pasta cenamos agusto y charlamos con la chica de origen turco que llegó cuando casi nos ibamos a la cama.

Hicimos los planes para el día siguiente, vimos el tiempo en Internet y rezamos para que no fuera verdad. Y en unos segundos caímos fritos, por lo menos yo.

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