miércoles, 11 de marzo de 2009

Estrasburgo y Colmar

El domingo nos despertamos sin prisas, a las 9:00 para empezar los viajes.

Cuando Jorge me dijo que ibamos a ir a Francia no me dió buena impresión, pero me dijo que era una ciudad que merecía la pena y además había una tarifa especial para los fines de semana para grupos, 28€ todos los trenes que quisieramos coger en ese día y de 2 a 5 personas. Ya salia barato los dos así que una pena que no se apuntara nadie más. Así que fuimos a la parte francesa (me hizó gracia tener que ir a otra estación que estaba al lado de la que después cogeríamos siempre los trenes. Eran basicamente otros andenes y en vez de Basel era Bate o algo así)Están locos estos franceses...

Y la verdad es que mereció la pena. En hora y media estabamos en Estrasburgo. Aquel día nos hizó muy buen tiempo, solico y nada de frío. Así que vimos la ciudad tranquilamente.

La catedral solo se puede decir en dos palabras Im-presionante. Dentro había un reloj astronomico que cuando llegamos parecía que iba a moverse. Estuvimos esperando como media hora. Delante una pareja, un chico y una chica hablaban sobre sus cosas y eso nos hizó más amena la espera (aunque no les entendiamos). Allí a las 12:30 nos concentramos todos los turistas de la ciudad. De repente empezó a moverse, pero tan solo eran doce personajes (los apostoles) que pasaban al lado de Jesús. Demasiada espectación para tan poca cosa, pero si que es cierto que eso no lo vas a ver todos los días, asi que una vez en la vida...

Después dimos una vuelta por la ciudad. Vimos las murallas con tres torres, vimos un puente cubierto muy antiguo y andamos al lado del rio (parecía un canal) y llegamos a la pequeña Paris, una zona con casitas pequeñas como de madera. La verdad es que mereció la pena y me recordó bastante a Holanda y sus casas y barrios con canales.




Después de comer en una plaza en Estrasburgo unos bocatas con pan franceés bueno y de pasear un poco más hasta la hora del tren que queríamos coger, después de descartar ir al parlamento europeo, ya que quedaba lejos y Jorge dijo que tampoco merecía la pena, partimos hacía un pueblecito en medio del camino entre Estrasburgo y Basel, Colmar.

Curiosamente nos enteramos allí que fue donde nació el arquitecto que hizó la Estatua de La Libertad. Al parecer allí está la replica de la estatua más grande de Europa (no la vimos). Un poco más grande que la francesa de Paris. Al principio tampoco nos pareció muy bonita el pequeño pueblo, pero Martin, un amigo de mi hermano le dijo que estaba bien. Cuando ya nos ibamos a ir porque ya habíamos visto todo y nada nos había entusiasmado fue cuando encontramos el canal y con él las casitas bonitas. Con esto y un par de iglesias chulas nos pareció que el pueblo crecía en encanto. Y la verdad es que estuvo muy bien y merec la pena visitarlo ya que queda de paso.

Llegamos a Basilea para comprar leche, algún huevo para cenar tortilla, chocolate (buenisimo!!!),... allí estaban los compañeros de mi hermano de los que no he hablado. La ucraniana parecía maja, pero conforme la concíamos más pensaba igual que mi hermano (Es tonta). Aunque fue lo que debió pensar de mi cuando al saludarla y darle un par de besos me dijo que en España eran dos y yo queriendo decir Sí, Sí, mezcle el euskera y le dije bai bai (que igual pensó que le decía adios):-)

Los catalanes, Roberto y Tania, muy majos. Salieron cada día que estuvimos allí y nos dijeron de salir, pero nosotros madrugabamos bastante como para salir y además aquel día pateamos un montón y estabamos cansadillos.

Y así llegó el comienzo de semana. Y el día primero para visitar Suiza con mi Sqwiss Pass. Pero eso como digo fue otro día.

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