viernes, 26 de agosto de 2016

Viaje Costa Oeste USA: El incidente

Supongo que habrá gente que ya sepa de que va el incidente y quizás con las fotos que hay en la entrada doy una pista. Sí, tuvimos un accidente y tuvimos que cambiar el coche. Pero la historia tiene miga.

El incidente ocurrió cuando iba a ponerme en el carril de la izquierda en una carretera de varios carriles y al mirar no vi a nadie, así que fui a cambiarme de carril, cuando oí un ¡¡cuidado!! de las chicas, así que volví, pero antes un coche (o ranchera mejor dicho) que no había visto (quizás porque estaba en el sitio ciego cuando mire por el espejo) y que venía a toda prisa nos rompió el espejo retrovisor izquierdo. 

Nos paramos en el borde de la carretera. Vimos que se paraba un coche con unas sirenas, pero no era policía, al parecer o eso ponía en el coche era del departamento de fuego o sea bombero. Él dijo que había llamado a la policía y estaban de camino. Mientras yo maldecía el no haber mirado de nuevo el espejo antes de cambiar de carril bajamos del coche y hablamos con la familia de la ranchera. Eran de Los Ángeles y al principio fueron muy majos. Nos preguntaron de dónde eramos y que habíamos visitado, nos dijeron que ellos también estaban de vacaciones y que su coche era nuevo. Nos enseñaron el bollo que era bastante, pero al ser una ranchera tampoco era mucha cosa y, sobretodo, estético. Dijeron que los accidentes pasaban...

Luego vino un coche de policía, lo primero que nos dijo fue que fuéramos al aparcamiento de un centro comercial que había detrás de la carretera, nos pidió los papeles y nos dijo que había que esperar a un policía de tráfico. Al parecer hay unos para una cosa y otros para otra. Lo extraño fue que del coche se bajó una chica con un chaleco amarillo que se quedó en todo momento al lado del coche de policía. No sabemos si era una policía en practicas, pero ¿por qué no se acercaba a ver qué se hacía? o la pareja del policía o una persona detenida o incluso aquí en Pamplona me llegaron a decir que era la escritora que antes de escribir un libro se estaba documentando. ;-)

Hay que decir que el policía fue muy majo, a pesar de lo que nos dijeron de la policía de allí. O bien tuvimos suerte o bien es mentira lo que cuentan. También hay que decir que eran cerca de las cinco de la tarde, que hacía como 45 grados y que en el parking apenas había sombra. Pasamos mucho mucho calor, además del mal trago.

Por fin vino el policía de trafico, nos volvió a preguntar que había pasado. Gracias a las chicas (ellas controlan más el inglés) le contamos lo que había pasado y nos volvió a pedir los papeles. Iria se adelantó y fue a llamar a AVIS, la compañía de alquiler para ver qué teníamos que hacer. 

En ese momento fue cuando todo cambió. Al parecer el padre de la familia tenía los papeles del seguro caducados, habló con el seguro con el policía y al final le dijeron que sí, que estaba renovado, pero al parecer tenía también una multa que no había pagado y que se tenía que quedar retenido. De lo que entendimos fue que tenían que pagar en efectivo, no valía con tarjeta. Así que cuando vino Iria, el padre se estaba como despidiendo de los hijos y ya no eramos los "amigos españoles" como decía al principio. Ahora mejor no hablar con él. 

El policía de tráfico hizo los papeles y a nosotros nos dijo que nos podíamos ir. A Iria le habían dicho que había un aeropuerto a menos de dos minutos del golpe y que allí nos cambiarían el coche. Pero eran las 17:30 y cerraban la oficina a las 18:00. Así que pedimos poder irnos y que si no había problema por llevar el espejo estropeado y cuando nos dieron el OK cogimos el coche y nos fuimos al aeropuerto y allí se quedó la familia, diciéndoles a los policías que porque nos íbamos.

Llegamos justos a la oficina de AVIS, pero nos cambiaron el coche. De un Hyundai blanco a un Chevrolet gris plateado. Nos lo dieron sucio, ya que no tenían limpios, pero no estaba mal. Peor fue que pagamos a doblón la gasolina que no tenía el deposito del blanco (claro al cogerlo estaba lleno y cuando llegamos al aeropuerto no estaba lleno). Pero bueno podía haber sido peor, podía haber sido mucho más que el espejo, podíamos haber estado a una hora del aeropuerto, podía haber sido a una hora que ya habría cerrado la oficina,... Así que, aunque ese día no lo recuerdo con mucho cariño, todo se quedó en un susto y en una anécdota. Y la verdad espero que la familia de LA al final siguiera sus vacaciones sin ningún problema como nosotros seguimos las nuestras. Todavía me pregunto que fue de ellos y, sobretodo, quién era aquella mujer que se bajó con el chaleco del coche de policía. Supongo que nunca lo sabremos...

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